A los meses de vivir en Santiago de Chile, me interesé por el running. Nunca había corrido ni 100 metros. Elegí un grupo solo porque estaban cerca de casa y entrenaban a las 6 am y era compatible con mi trabajo, mi familia y el postgrado que acaba de comenzar. Era el mes de Abril… Mi nuevo entrenador me dió su primer consejo: – decile a medio mundo que en octubre vas a correr tu primer maratón. Con el grupo vamos a correr a Buenos Aires. “Pero cómo, imposible”. “En mi vida corrí”. Me dijo: – esa será tu mayor motivación. El 99% de la gente dirá que estás loco o que no será posible. Pero vos lo vas a hacer…

SEMANA PREVIA

Miércoles, Jueves y Viernes transcurrieron con full carbohidratos. Comí pastas en las 6 comidas principales de los 3 días y pan en el desayuno y merienda. El sábado, siguiendo el consejo del Dr. Norman Macmillan, la base de carbohidratos fueron 2 litros de jugo de frutas en vez de las pastas para no estar tan hinchado (creo igual que mas no podría estarlo!!!) Calculo que en una semana aumenté 2 kilos pero tendría energía suficiente.
Respecto al entrenamiento de la última semana, me costó muchísimo, pues un dolor de rodilla me tenía muy mal. No podía correr sin sentir ese dolor desde el primer metro… Como iba a hacer para correr 42 kilómetros?? En la desesperación me fui a una farmacia y me compré una crema, pastillas y un aerosol. A partir del jueves, decidí no entrenar más para no entrar en pánico. Me concentraría en la carrera y que sea lo que Dios quiera!

ESA MAÑANA

1er. Mito derribado: si bien todos decían que en la noche anterior no se duerme o se duerme muy poco, yo dormí toda la noche de corrido hasta que sonó el despertador: 4.30 AM
Con algunos compañeros de equipo de running habíamos quedado en desayunar a las 5.00 AM. Allí estábamos todos, a la vez dormidos y nerviosos, compartiendo el desayuno habitual: cereales, yogurt, café o té y las infaltables tostadas! Intercambio de los últimos tips y recomendaciones. Volví a la habitación del hotel y mi esposa Florencia hacía lo imposible por parecer despierta y acompañarme en ese momento. Hasta ese momento yo no estaba nervioso. Me vacié un tarro de vaselina en todos los posibles lugares donde podría haber roce a lo largo de las 5 horas que seguramente duraría la carrera. Una ampolla podría arruinarlo todo. Ni pensar si me lastimaba la entrepierna…

6.00AM. Encuentro en el hotel donde se alojaba la mayoría de Fullrunners, mi equipo con quien entrenaba en Santiago de Chile. Escuchaba a la mayoría que contaba que no había podido dormir o había dormido poco. Yo me preguntaba si mi excepción era producto de mi inconsciencia o inexperiencia. Nos sacamos la foto del grupo y partimos para Monroe y Av. Libertador.

Llegamos sobre la hora, no elongué ni calenté, pasé por el baño y junto a Julieta, un amiga del alma que hace muchos años fué mi Jefa, nos acercamos a la partida. El calor de las 12.000 personas encajonadas se hacía sentir. El cielo estaba totalmente cubierto pero el ánimo estaba intacto. Siendo las 7.30AM comenzó la carrera….

 

LA MARATON

Empecé mas rápido de lo que había planeado, a un ritmo de 5.50 m/km. Le decía a Julieta que bajemos, que alcancemos los 6.20 m/km. Ella no tenía intenciones de hacerlo, pero logré “bajarla” a 6.00 m/km. En el km 5 Julieta me dice – Juan, te diste cuenta que bajamos el ritmo?. Si, le dije, pero yo no voy a acelerar. Sentite libre, hacé tu carrera y acelerá. No lo dudó un segundo y de repente la ví desaparecer entre los miles de corredores. La carrera era mía, solo, con mi estrategia o sin ella… pero debía enfrentar los 37 kms. que restaban.

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En el km 6 suena el celular. Atiendo y era mamá. Un corredor al lado me grita: – A bueno, flaco, porqué no te cebas también unos mates????

Km. 8: nos separamos de los corredores de 21k. Quedamos solos los de 42k y ahí me di cuenta que éramos la minoría (dicen que 4.000 vs. los 8.000 de 21k). Me tomo mi primer gel. Llamo a la Oma, mi abuela y hago un pacto. Que ella comience un rosario por mí y yo comenzaría a rezar en ese instante uno por ella. Cuelgo contento por el pacto de fé.

Km.10/12: se larga a llover. Llueve muchísimo! Sigo rezando para distraerme. Intento pensar que Dios nos bendice con la lluvia. Las zapatillas me pesan y se me cruzan los primeros pensamientos sobre si llegaré a la meta con esta lluvia. Pasamos por la bombonera. Es la primera vez que la veo. Unos bomberos hacen sonar la sirena a nuestro paso. Sigo a Susy, una señora de aproximadamente 50 años cuyo cuerpo no parece preparado para completar una carrera de esta magnitud… A Susy la sigo durante 10 k. La paso y no vuelvo a encontrar. Gracias Susy por marcarme el ritmo durante tantos kms…

Dejamos LA BOCA y llegamos a un lugar lleno de camiones. Los camioneros nos miran mientras toman mate. No nos saludan. No nos aplauden (quizás se preguntan que nos lleva a correr, a sufrir…) Sigo rezando pero me pierdo a cada rato en la cantidad de aves marías…. Deja de llover. Hay mucho viento.

Llego al km. 21, la mitad de la carrera. Ahora pienso en llegar al km. 29 donde me espera Florencia. Trato de no pensar en la rodilla, que no me duele pero saber que Florencia me esperaba con el aerosol por las dudas me da cierta tranquilidad.

Me encuentro con Flore, me detengo por primera vez para ponerme el aerosol. Flore preocupada me pregunta si me duele. Le digo que no, pero es por prevención. Se ríe, es la mejor sonrisa que me pudo haber regalado. Le doy un beso y me despido sabiendo que por ella y tantos otros debo cruzar la meta. Ya brilla el sol. No hay una sola nube en el cielo.

En el km. 30 me encuentro a Horacio, amigo de papá y mamá. Su ritmo es más rápido que el mío. Es también su primer maratón. Pienso que me duplica en edad y no lo puedo seguir. Pero recuerdo que no corro contra nadie sino conmigo mismo. Lo saludo y le deseo suerte. Tomo conciencia que acabo de llegar a la distancia que nunca antes había superado…. Cada metro que avanzara, sería mi record. Me tomo un paracetamol. Nada me duele pero tampoco quiero que algo me duela…

Entre el km.30 y 35, observo los primeros abandonos. Quienes me rodean intentan ayudar. Yo pienso que si paro quizás me acalambre. Les doy ánimo con mis palabras pero no puedo detenerme. Llego al km.35 y veo el PLANETARIO. Siento que la carrera ya estaba adentro porque ante una lesión por lo menos llegaría caminando… Pero ver corredores que abandonan me juega en contra y decido bajar el ritmo, recordándome que lo importante es llegar!!!

Pienso que Martín (el gran Martín R., compañero de trabajo – hoy AMIGO-) me está esperando en el km.37. Me siento cansado aunque no muerto… pero ojalá esté ahí porque necesito distraerme. Necesito pensar en otra cosa que no sea en el cansancio. Los kms. se ponen mas duros, parecen mas largos y me cuestan mucho.

Aparece Martín, le doy gracias a Dios que no me haya fallado. Es como un bálsamo el que me hablen y me distraigan. Los kms. dentro de los bosques de Palermo son durísimos. Tuve que caminar en 3 ocasiones durante 10 segundos para juntar fuerzas. Al llegar al km. 40 no lo puedo creer…. En el km. 41 una ambulancia se lleva a una corredora. Siento mucha lástima por ella… solo quedaban 1.300 metros!

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Le digo a Martín que no lo puedo creer, que tanto esfuerzo tiene su retribución. Le agradezco su compañía. Martín me pregunta como tengo aire para hablar. La verdad, tengo aire, animo, fuerzas…
Se derriba otro mito: no apareció nunca el muro o la pared. Nunca quise abandonar, nunca me dolió un solo músculo, no tuve un solo dolor…

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Visualizo el arco de la llegada. Me emociono. No lo puedo creer. La gente aplaude, obvio que no a mi pero yo siento que sí. Busco con la mirada a la familia. Cruzo la meta. Me abrazo con Martín. Acaba de terminar el objetivo por el cual entrené durante 4 meses. Por el cual me levanté a las 5.30 AM durante todo ese tiempo. Con lluvia, con temperaturas bajo cero, sábados y domingos. Juan Cruz, mi hijo, interrumpe mis pensamientos con un abrazo, luego lo hace Mairena (hija), Florencia (esposa), Margarita (mamá), Macarena (hermana), María Laura (hermana), Andrés (cuñado), Nico (sobrino), Pedro (sobrino) y Lucía (sobrina). Estoy en el aire, no lo puedo creer. Terminé mi primer maratón en 4 horas 48 minutos!!!! Gracias por estar ahí!!!!

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Le dedico este esfuerzo a toda la familia, en especial a Florencia, por su compresión, por estar siempre a mi lado, por sus levantadas a la madrugada cuando yo salía a entrenar y hacía ruido, por prepararme cada noche mi colación/vianda para el día siguiente, por ayudarme a elongar, por venir a las carreras, por dejar “sus proyectos” por “mis proyectos”. Por cocinarme las pastas y comérselas cuando ella prefería un asado! Por decirme que no tenía ganas de salir un viernes, cuando en verdad si tenía pero sabía que yo necesitaba descansar cuando corría 21 o 25 o 30K al día siguiente, etc., etc., etc. A Juan Cruz y Mairena porque les robé “su tiempo” los sábados a la mañana por entrenar y uno que otro domingo. A Julieta, que cree que nada es imposible y lucha por eso. A tal punto que siempre creyó en mí y me motivó. A Daniel Henriquez, que me metió en este vicio. A mis compañeros de Fullrunners y Patagonia Runners, en especial a Montse con quien compartí el 80% de los entrenamientos y me pasó gran parte de los tips. A mi entrenador Marcelo. A Eze Faccio, por sus consejos y palabras a la distancia. A Martín, por su espontáneo y terrible apoyo en los últimos 5k. A Luis, por traerme de USA mi gran compañero de running: mi Garmin 350!!!

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Ahora que soy Maratonista, me atrevo a dejar algunos consejos:
– Se puede correr una maratón, si se entrena al pie de la letra durante 4 meses
– Darle mucha importancia a la elongación (yo no lo hice y me arrepiento)
– Elegir, si es posible, una primera maratón plana, sin variación de altimetría. Buenos Aires es ideal en este sentido
– Tener una estrategia de tiempo. Aunque sea difícil cumplirla, al menos tenerla
– No acelerar al comienzo, por mas uno sienta que puede
– Tener apoyo de familia y amigos en distintos puntos del recorrido. Realmente ayuda!
– Tomar un gel cada 45 minutos de carrera
– Tomar agua o bebida isotónica cada 3/5k. De a poco, pero nunca llegar a tener sed
– Nunca estrenar nada en la carrera: ropa, zapatillas, geles, bebidas, desayuno, etc.
– Las zapatillas Asics Gel Kayano son impresionantes

Hoy, luego de 4 maratones (3 de montaña) y un Cruce de los Andes (100km) no dejo de emocionarme al leer “mi primera vez” en esta distancia….

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