Comencé a trabajar a los 17 años con la obsesión de viajar, antes de finalizar el secundario. Toda mi carrera universitaria la hice trabajando full time. Como los años pasaban y aprobaba, no había reclamos paternos. Cuando me recibí a los 23 años ya miraba el exterior como un destino. Me casé a los 23 y a los 28 llegaba mi primer hijo. Al poco tiempo llegó la oferta de expatriarme a Santiago de Chile. En ese momento hubiese querido Barcelona (y ojalá algún día llegue), pero de todas maneras resultó un destino ideal. Era “cerca” y no nos alejaríamos tanto de la familia.

A los meses de vivir en Santiago, me interesé por el running. Nunca había corrido ni 100 metros. Elegí un grupo solo porque estaban cerca de casa y entrenaban a las 6 am y era compatible con mi trabajo, mi familia y el postgrado que acaba de comenzar. Era el mes de Abril… Mi nuevo entrenador me dió su primer consejo: – decile a medio mundo que en octubre vas a correr tu primer maratón. Con el grupo vamos a correr a Buenos Aires. “Pero cómo, imposible”. “En mi vida corrí”. Me dijo: – esa será tu mayor motivación. El 99% de la gente dirá que estás loco o que no será posible. Pero vos lo vas a hacer… Hasta acá es la historia de cualquier persona que empieza a correr y hace 42k.

Pero algo pasó que hoy que vivo en Buenos Aires luego de pasar por Santiago de Chile, Mendoza y General Roca (Rio Negro), le doy una dimensión mucho mayor a la que le di en ese momento.

Mis compañeros de running, como muchísimos chilenos, aman Buenos Aires. Mi primer maratón sería con un grupo de chilenos viajando a nuestra Capital Federal. Yo les preguntaba qué era lo que amaban de Buenos Aires. Ellos me decían, “vos no deberías preguntarlo!!” Su arquitectura, su cantidad de opciones culturales, la calle Corrientes, la Feria del Libro, sus museos, la carne, Puerto Madero, la Catedral, sus taxistas, sus mozos, etc. etc. eran parte de las razones que enumeraban. Yo pensaba, claro, ellos bajan en Aeroparque, van a Puerto Madero y Palermo para regresar a los 2 días.

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Me sentí raro. Yo había vivido casi 30 años en Buenos Aires (en la provincia, no en Capital Federal) y no la encontraba tan atractiva como ellos la describían. Y a la vez amaba Santiago de Chile, para muchos incomparable con Buenos Aires. Hoy creo que ellos deben sentir que Santiago de Chile es comparable y muchos otros siguen pensando que Buenos Aires es incomparable.

Llegó la maratón y nos embarcamos junto a un grupo de deportistas chilenos a Buenos Aires. Nos hospedamos con mi esposa Florencia en un Hotel Boutique en Recoleta. Recorrimos la Avenida Santa Fé, sus librerías, estuvimos por primera vez en un show de Tango y nos perdimos por las calles de nuestra Capital Federal.  La disfrutamos como turistas y nos cautivó.

Si bien regresé a la Argentina luego de 4 años, viví en el interior por 6 años adicionales hasta el 2014. Mi pasión por los viajes siguió intacta. Si pensaba en un viaje al exterior, había que pasar por Buenos Aires. Y me preguntaba – como pueden vivir en esta locura? Creo que era para autoconvencerme de que vivir en el interior era mejor… Yo solo la disfrutaba en la escala de un viaje o cuando venía para las fiestas. Me parecía tan linda. y caótica como lejana para un eventual regreso.

Pasaron 10 años. De nuevo en Buenos Aires estoy absolutamente enamorado de ella. No sé si tiene que ver con que estoy más grande. A cada rato me dicen – pero no eras vos el que decías que no volvías nunca mas?

Creo que tenemos una ciudad increíble y los que vivimos cerca somos privilegiados y podemos viajar, si nos gusta, al costo de un boleto de tren o colectivo.

Hace poco tiempo descubrí una cuenta de twitter: @sershus. Sergio cada viernes recorre la arquitectura de Buenos Aires en lo que llama #ArquitecturaTuitera. Aún me sorprende que con 39 años haya lugares que no había escuchado nombrar.

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Buenos Aires tiene de todo. Está a la altura de cualquier capital mundial. Es tanto lo que hay para hacer que cuesta priorizar. Mi principal objetivo al escribir este post es que reflexionemos sobre lo que nos rodea. Si vivís en un pueblo, muchas veces pensarás que bueno sería vivir cerca de Buenos Aires. Si vivís en Buenos Aires, seguramente envidies a los que viven en el interior. Si vivís en el interior, quizás quieras vivir en el exterior. Y si vivís donde querés, si no pensás que otro lugar es mejor, EXCELENTE. Para mí sos un privilegiado.

Creo que en general UNO QUIERE LO QUE NO TIENE y así se nos va la vida. Hoy vivo en la ciudad que ignoré hasta los 28 años. Lo mejor de la expatriación fué darme cuenta lo mucho que valía lo que tenía a mano. No sé cuanto tiempo más la vida me regale estar de regreso por acá. Por las dudas, intentaré disfrutarla al máximo.

Siempre digo que algún día escribiré un libro que titularé: Fuí feliz toda mi vida pero nunca lo supe.  Es una exageración pero no dista mucho de lo que creo nos pasa. Es como un burro que persigue una zanahoria hasta que se da cuenta que la tiene atada con un palo del lomo. Camina para alcanzarla, pero un paso adelante es un paso de la zanahoria en la misma dirección. La felicidad no está necesariamente siempre en el futuro. Al igual que con Buenos Aires me faltaba darle el valor que siempre tuvo.

Me equivoqué. O eso creo. Por lo pronto que me cuido un poco más de mis “verdades absolutas”: a Buenos Aires no vuelvo más. Y aquí me tienen.

Ahhhh, si te interesa saber como fué mi Primer Maratón, te dejo el link con mi experiencia….

https://juanoflyer.com/2016/05/16/mi-primer-maraton-42-k-y-195-metros/

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