Este sentimento de total emoción en un vuelo lo he sentido muy pocas veces. Por ejemplo cuando viajé con Elisa Forti a Italia para correr 25 km en su tierra natal, Lago di Como. También cuando viví mi primer Camino hace 2 años. Es raro, no son vacaciones. No es esa felicidad por el descanso que se viene. Es la culminación de un proceso que se inició hace 12 meses cuando aproximadamente 20 personas nos reunimos en un bar con la idea de emprender un viaje grupal.

Un día, sin darle mayor trascendencia, invité a quien se quisiese sumar a realizar la etapa de 130 kms Sarria – Santiago de Compostela. Usé un mensaje parecido a este «si dentro de tus sueños está el de hacer el Camino de Santiago y hacerlo en grupo te ayuda a tomar la decisión, sumate. Venite a la reunión para compartir experiencias, aún cuando no lo hagas con nosotros en Abril 2019».

Sería muy interesante conocer qué llevó a 60 personas a sumarse con un individuo totalmente desconocido al que solo conocían con un nombre falso y por redes sociales.

Nos reunimos 4 veces. Cada 3 meses. Para despejar dudas, hablar de la ropa, qué llevar y no llevar, donde hospedarnos y donde contratarlo. Cada uno sacó su pasaje en avión. Como quiso y pudo. Nadie obtuvo una ganancia. Todos ganamos al obtener descuento de grupo en el alojamiento del Camino y creo que esa fué la clave. Todos en iguales condiciones.

Desde el origen tuve algunos temores. Si aparecía alguno con mala onda. Si alguno hablaba mucho y no dejaba al resto compartir sus dudas. Si habría peleas o malos entendidos. Nada de eso pasó, al menos antes de dar el primer paso en el Camino. Todo fluyó en forma casi milagrosa.

Hubo algunos hitos de este memorable proceso de organización:

⁃ tenemos un slogan, no oficial pero tácito. «Juntos pero no amontonados». Vamos en grupo pero respetando las individualidades de cada uno

⁃ Nada es obligatorio. NADA. El grupo suma y contiene, solo si uno lo necesita

⁃ Todos somos uno. Ningún es más que otro. Todos somos «Argentinos en el Camino»

⁃ Ezequiel, hermoso ser humano al que no conocía hasta hace poco, nos diseñó una bandera, la envió a confeccionar, la retiró y hasta se transformó en logo (qué incluía otra imágen que otro usuario de Twitter nos había hecho pensando en el grupo)

⁃ Hicimos algunos entrenamientos conjuntos. Ayudó a conocernos e identificar compañeros más afines para el Camino (por velocidad de Caminata o empatía)

⁃ Armamos un grupo del WhatsApp, el cual yo como administrador liberaba su uso, unas horas cada tantos días

⁃ Armamos un grupo de Facebook, donde compartimos lecturas, fotos y entrevistas sobre el Camino

⁃ Tenemos marbetes para las valijas, personalizadas por una peregrina que las mandó a confeccionar. También tenemos pulseras que nos idéntifican, como las que te ponen en los hoteles 5 estrellas

⁃ Una noche hicimos subir los precios de los pasajes de Renfe para el tramo Madrid Sarria ya que en simultáneo los 60 intentabamos comprar los pasajes online. Nadie quería quedarse abajo. Mañana, ese tren será «argentino»

⁃ Las últimas 2 semanas liberamos el grupo de WhatsApp. Compartimos la emoción de cada uno que volaba, que llegaba y se reportaba. Hermoso.

Este tipo de viajes se viven con intensidad antes de empezarlos. Y así fué. En Redes Sociales y por WhatsApp, esto se vive desde hace mucho.

Hoy sábado nos encontraremos en el Museo del Jamón en Madrid. Casi todos. Todos menos una peregrina que viaja via Barcelona. Hoy conoceré a todos. A los adolescentes del grupo, que son como 7 y no vinieron a las reuniones. La máxima cantidad que nos reunimos fueron 35. Y me parecía una multitud. No puedo imaginar lo que seremos todos juntos.

El grupo logró autoregularse. Prima el sentido común y si alguno se desbanda creo que solo quedará en offside. Ya no tengo miedo de que pueda pasar. Mi tarea está cumplida. Los «traje» a España y se los entrego al Camino. El sabrá que hacer con cada uno de ellos.

Ahí radica mi felicidad. Mi emoción. Mi completa satisfacción. Soy un pedacito del sueño de cada uno. Soy un agradecido a la vida y acá dí algo, muy poco, para que otros cumplan sus sueños y sean felices.

La vida no se trata de acumular. Se trata de trascender. Yo creo que de alguna forma, mínima, estaré cumpliendo ese objetivo sagrado. Buen Camino #ArgentinosEnElCamino. Soy feliz y los culpo por ello.