El gran desafío de este tiempo, además de pasar la crisis, es imaginarnos «la nueva normalidad». Como será la vida cuando esto pase o qué tan profundos serán los cambios. Algunos dicen que nada será igual. Que el trabajo remoto llegó para quedarse, que alquilar una oficina para «reunir» empleados será un gasto innecesario, enviar a nuestros hijos a un colegio donde la infraestructura es de las cosas más importantes dejará lugar a experiencias educativas donde lo más importante será el uso de la tecnología y conectividad de las aulas que nos preparen a un mundo cada vez más digital.

Yo creo que nadie esperaba esto o nadie lo imaginaba (bueno, un poco si Bill Gates). Algunos dicen que estas pandemias ser repetirán más seguido y nos deberían encontrar mejor preparados.

Reducir nuestro bienes materiales hasta sentir incomodidad

Hay un dicho de campo que dice «Otra vez la chancha al maíz«. Y si, de nuevo voy a volver con un tema sobre el que ya escribí. Creo que la clave sigue y seguirá siendo reducir nuestro bienes materiales.

Los argentinos (si, es una generalización y como tal puede sonar errada para varios) no estamos acostumbrados a ahorrar. Porque nuestra moneda no vale, porque nos han estafado sistemáticamente, porque no tenemos cultura financiera (invertir en bonos o acciones, locales o del exterior), porque el Estado nos «asiste» o porque preferimos vivir «el ahora». Solemos enfocarnos en cambiar la casa, el auto, pagarles un buen colegio a nuestros hijos o hacer un viaje soñado. Y vivimos al día. Como podemos. Como nos dejan. Pero bastante al día.

Yo creo que a partir de ahora revisaré una vez más ese concepto de «vivir el ahora» y cambiar, en la medida de lo posible, el péndulo hacia la vida que llevaban, en parte, nuestros abuelos. Esto lo vengo pensando hace mucho y por eso este blog tiene historias de inmigrantes que denominé Historias de un viaje.  Para mi nuestros abuelos son un ejemplo a seguir. La mayoría vino sin nada y forjaron un futuro que hasta hoy sus hijos y nietos disfrutan.  Valoro de ellos el concepto del sacrificio para alcanzar objetivos, el respeto por la cultura del trabajo y el orgullo de alcanzar ciertos logros materiales vinculados al bienestar familiar, pero con un límite que no llegaba al consumismo desmedido.

Generar un ahorro para futuras crisis

Mis abuelas siempre tenían «un resto». No eran personas que cada año viajaban, cambiaban el auto, tenían el último celular (obvio). Era felices con lo mucho o poco que tenían. Y siempre «guardaban». Tenían «una platita» por las dudas. Yo creo que nosotros tendremos que empezar a tener, en la medida de lo posible, «un resto». Una vez salidos de la crisis, quienes puedan y quieran, deberíamos intentar tener un ahorro para «las posibles crisis futuras». A nivel de gobierno, algunos países generan fondos anti cíclicos. Algo así deberíamos hacer. Aún cuando signifique no viajar por unos años o no tan seguido, no cambiar el auto o estar apretados en nuestra casa. Creo que lo más desesperante de esta crisis es ver nuestros ingresos en cero y no poder salir a buscar una alternativa. Tenemos que generar esa «salida de emergencia».

¿Qué tiene que ver la muerte con todo esto?

En mi caso el tema de la muerte está vinculado a lo material. Como no sabemos cuando vamos a morir, vivimos como si fuese a pasar cuando seamos ancianos. Obvio, la estadística así lo indica pero no necesariamente estaremos en el promedio.

Si supieses que fueras a morir pronto… ¿Vivirías como lo hacés hoy? Soy de los que promuevo viajar. No dejar pendientes. También creo que tenemos que dejar de ser tan consumistas y pasar a ser un poco más minimalistas. Revisar si es necesario tener dos autos (yo me cuestiono hace mucho que no debería tener siquiera uno), una casa «tan grande», viajar «tan seguido», o enviar a nuestros hijos a colegios caros donde muchas veces lo hacemos por «pertenecer» y no por la calidad educativa, que por otro lado en esta cuarentena algunos colegios demostraron no ser de la calidad que imaginamos.

Vivir con menos te hace libre

Vivamos con menos, con mucho menos. Se puede. Viví como si fueras a morir en meses. Con mi familia redujimos nuestros bienes a un cuarto de lo que teníamos. Al principio fue incómodo, pero una vez logrado lo disfrutamos. Si ganas 10 y gastas 7, podes ahorrar 3 o elegir un trabajo donde ganes 7. Si gastas 10 y te encontrás con un trabajo de 7, no sos libre para elegir lo que quizás te haga feliz. No soy yo el que te deba decir lo que tenés que hacer,  pero si puedo decirte que tener la libertad de elegir un trabajo por lo que te gusta y no por lo que te pagan, es un sentimiento muy parecido a la libertad.

«Vivir el ahora» no es lo mismo que «vivir al día»

Creo que la «nueva normalidad» nos tiene que encontrar más racionales con nuestro consumo, con nuestros viajes, con nuestra forma de vida y con la manera en como gastamos/invertimos nuestros ingresos. El mundo necesita que seamos más amigables con El. No necesitamos comprarnos tanta ropa, cambiar los muebles, tener el último celular… Y hasta creo que tendremos que repensar el avasallamiento que como turistas generamos. Este último punto me cuesta pensarlo porque no hay nada que me guste más que viajar, pero me lo estoy replanteando.

Y si gastamos menos, si somos mas racionales, si realmente hacemos un cambio en este sentido, podremos generar ese ahorro tan necesario para estos casos. «Vivir el ahora» no tiene que ser «vivir al día». Esto que estamos viviendo nos puede volver a pasar, y algunos dicen, que sucederá cada vez más seguido. Tenemos que prepararnos, en lo económico, en lo familiar, en lo laboral y lo más importante, en lo mental. Cómo vivimos hoy, puede ser la clave para sobrevivir las crisis futuras.